Cuentos reunidos de Julio Ramón Ribeyro - RESEÑA
(Créditos: Penguin Libros)
Si hubo un cuentista latinoamericano que más ilusión me causaba leer en este lapso de 3 años, ese fue Julio Ramón Ribeyro. Dos cosas fueron las responsables de esto: su clasificación como ‘‘el mejor escritor peruano del siglo XIX’’ y su escritura de un puñado de cuentos fantásticos. Muy poco me importaba que mencionasen con mayor frecuencia que sus cuentos versaban sobre la desesperanza y las miserias de los marginados sociales. Siempre y cuando su prosa fuese exquisita, yo hallaría la forma de disfrutar de aquellas temáticas. Ahora que por fin pude leerle (no en la edición publicada en 1996 por Alfaguara, que era mi deseo original, sino en la de 2024, renombrada como Cuentos reunidos), comprendí que estas dos últimas menciones predominaron más que las dos primeras. Por lo tanto, no fue la lectura reveladora que creí que sería.
Este libro es muy largo; tanto, que mi brazo derecho me estuvo doliendo todo el día en que lo terminé. Es por ello por lo que no me da mucho la cabeza para elaborar un análisis profundo de lo que leí. Sin embargo, procuraré expresar mi poco entusiasmo (decir que me dejó ‘indiferente’ sería, aparte de mentir, una falta de respeto) lo mejor posible.
En primer lugar, a medida que leo más libros he confirmado lo mucho que me aburre el realismo literario, sobre todo el urbano, el social y el contemporáneo; el tiempo de entusiasmarme con él se ha ido, junto con los oscuros días de mi adolescencia. En segundo lugar, el uso del lenguaje soez en las obras literarias hoy día me produce fastidio; me temo que este punto puede sonar muy tradicionalista o mojigato, pero tiene más que ver con que, cuando veo que esta clase de palabras abundan en un texto, suelo tener la impresión de que ha sido hecha con flojera. En tercer lugar, la literatura experimental también me parece aburrida en grado sumo hoy, pero puedo comprender a Ribeyro por escribir de esa manera en ciertas ocasiones porque, viviendo como vivió en la época del Boom, creo que resultaba inevitable no querer escribir como todos los autores de éxito lo hacían. Y por último lugar, lo poco que he sabido de Ribeyro como persona me ha hecho agarrarle cierta aversión; no es que haya sido un sujeto del todo terrible, pero me cuesta sintonizar con algunas de sus perspectivas vitales, que en varias ocasiones aparecen en sus cuentos. Las únicas veces en que Ribeyro me ha gustado en verdad es cuando toma por protagonistas a personajes femeninos, cuando se pone libresco, cuando rememora su infancia, cuando se acerca al cuento fantástico y cuando se torna simbolista. De resto, sus cuentos me resultan poco memorables, si bien no negaré que tiene varios cuentos realistas en verdad impresionantes.
Dicho esto, creo que lo mejor será pasar a mis opiniones sobre los cuentos.
«Cuento inédito»
(Este primer cuento me gustó muy poco. Confieso que tengo muy poca paciencia para los cuentos sobre hombres próximos a la muerte sintiéndose melancólicos por la lejanía de su juventud y preguntándose si vivieron su vida al máximo. Ese sentimiento de culpabilidad siempre me ha resultado exasperante, al igual que la fijación de los escritores latinoamericanos del siglo pasado con hacer que sus personajes masculinos siempre anden a la busca de acostarse con mujeres mucho más jóvenes que ellos, y que estas accedan a sus propuestas con naturalidad y prontitud. Este es otro de los aspectos de la narrativa de Ribeyro que me molesta, el de los hombres maduros que se enamoran de mujeres jóvenes que en ningún momento dudan en entregárseles. ¿Costumbres de otros tiempos, actitud innata de los hombres o proyección del autor?)
- Surf (***): un escritor emprende la labor de componer el libro que cree le permitirá, por fin, ser apreciado por todos. Sin embargo, este se le resiste. Después de alternar entre períodos de disipación y aislamiento, se fija en los jóvenes surfistas que aparecen en verano y encuentra una nueva pasión que cambiará su vida.
«Los gallinazos sin plumas»
(Salvo el cuento que titula al volumen y ‘‘Mar afuera’’, las piezas de este libro son bastante predecibles. Suelen estar escritas siguiendo la misma de estructura de ‘‘iniciar contando el momento presente, luego intercalar los pensamientos del personaje con sus recuerdos de los acontecimientos que llevaron a esa situación y, por último, contar lo que pasa justo después de ese momento’’. No es algo que esté mal, pero su uso tan frecuente lo torna predecible.)
- Los gallinazos sin plumas (****): un anciano cojo obliga a sus dos nietos a buscar entre los basurales la comida que su cerdo necesita para engordar. La situación en el hogar dará un giro irreversible cuando ambos niños enfermen y uno de ellos se traiga consigo a un perro para que les haga compañía.
- Interior "L" (***): tras una larga jornada de trabajo, un hombre regresa cansado a su casa y decide rememorar ante su hija adolescente los distintos acontecimientos que los llevaron a la pobreza.
- Mar afuera (****): dos hombres se abren a la mar una mañana con la intención de pescar. A medida que se alejan de la costa, las verdaderas intenciones del conductor de la barca poco a poco quedan en evidencia, y todo se resume en una cosa: la lucha por el amor de una mujer.
- Mientras arde la vela (***): un hombre sufre un accidente en el trabajo y su mujer cree que no sobrevivirá. Sin embargo, al caer la noche este se levanta, intenta agredirla, ella se defiende y este cae el suelo de tal manera que deja de respirar. La mujer, convencida ahora de sí de su muerte, vislumbra la posibilidad de por fin poder cumplir los sueños que su desdichado matrimonio interrumpió. Pero su certeza, una vez más, le jugará una mala pasada.
- En la comisaría (***): un hombre y su amigo acaban en una comisaría por no pagar una cerveza. Preocupado por llegar a tiempo a la cita con su novia, el protagonista acepta la propuesta del comisario de pelear con un panadero a cambio de su libertad.
- La tela de araña (***): cansada del acoso de un joven en el hogar donde trabaja, una empleada doméstica sigue el consejo de su vecina de escaparse a un apartamento distante y trabajar para un hombre rico, pero desconocido.
- El primer paso (***): un hombre, obsesionado con la idea de enriquecerse, acepta el trabajo que le propone un conocido. Pero cumplirlo no será cosa fácil.
- Junta de acreedores (***): un tendero agrupa en su pequeña tienda a todos los acreedores a los que les debe dinero con la intención de reducir la deuda de manera general. No contará con que su ingenio importará poco ante la inflexibilidad de estos.
«Cuentos de circunstancias»
(Discrepo de la opinión de Juan Gabriel Vásquez, el prologuista, de que de este volumen, "el menos interesante de Ribeyro", los únicos cuentos que tienen "mayor amplitud de miras" son "Página de un diario" y "Los eucaliptos", pues "La insignia", "Doblaje" y "El libro en blanco" me parecen los textos más formidables del conjunto. En absoluto son "obras menores", como él las califica. La sencillez de tales cuentos es tan admirable que me dieron ganar de concretar la escritura de los míos.)
- La insignia (****): durante un paseo por la playa, un joven se encuentra una insignia con caracteres incomprensibles. De ahí en adelante, vivirá sucesos curiosos vinculados con una secta de propósitos desconocidos y absurdos. // Un cuento digno de la pluma de Chesterton.
- El banquete (***): un hombre rico invita al Presidente a un banquete suntuoso con la intención de obtener un puesto que le mejore la vida. Sin embargo, no contó con lo que el mañana podría depararle.
- Doblaje (****): un pintor británico se obsesiona tanto con la idea de la existencia de un doble suyo al otro extremo del mundo que, sin meditarlo, viaja a Sídney con la intención de encontrarlo. Después de un breve y vergonzoso romance con una nativa de la ciudad, regresa a Londres, sólo para encontrarse que algo increíble ha sucedido. // El cuento de Ribeyro que más deseaba leer. Una buena narración fantástica sobre el tema del doble, si bien lo fantástico sólo se nota al inicio y al final.
- El libro en blanco (****): un escritor obtiene, como regalo de una vieja amiga vinculada al mundo de la pintura, un libro en blanco elegantemente manufacturado en el que pretende escribir su obra maestra. Pero una serie de sucesos desafortunados se lo impide. Una tarde, mientras se emborrachaba con unos amigos escritores, uno de ellos se interesa por el libro y acaba llevándoselo como regalo. Días después, las cosas empiezan a irle mal, y el libro acabará retornando al narrador, quien de pronto comprende que algo no anda bien con este. // Excelente cuento fantástico sobre objetos encantados. La prosa de Ribeyro deslumbra aquí más que nunca.
- La molicie (***): dos amigos procuran mantenerse lo más entretenidos posible para no dejarse vencer de una poderosa enferma anímica conocida como "la molicie".
- La botella de chicha (***): un joven, necesitado de dinero, guarda la chicha guardada con esmero por su familia en otro recipiente para venderla en la calle. Todos los vendedores se la rechazan, creyendo que piensa estafarles, y regresa a su hogar con la intención de reponerla en su recipiente original. Sin embargo, en conmemoración del regreso de un hermano que hacía años no veía, nota que en la mesa está la vieja botella de chicha que, antes, rellenó con vinagre.
- Explicaciones a un cabo de servicio (***): a través de un monólogo, un hombre intenta explicarle a un oficial de policía el porqué de su incapacidad para pagar su cuenta en un bar.
- Página de un diario (***): el día del entierro de su padre, un joven descubre comprende que no siente tristeza por ello porque, en cierta forma, se ha convertido en su continuador.
- Los eucaliptos (***): un personaje anónimo rememora la vida en su barrio antes del avance del progreso y la tala de una cincuentena de árboles de eucalipto.
- Scorpio (***): resentido con su hermano mayor por haberle herido el labio y robado un escorpión, un joven se cuela a su cuarto y trama una venganza que, según él, los dejará a mano.
- Los merengues (***): un niño roba dinero de la cartera de su madre para comprar merengues por primera vez en una panadería cercana. Pero las cosas no salen como esperaba.
- El tonel de aceite (****): tras haber asesinado a una persona, un joven se refugia en casa de su tía. Esta, temiendo lo que pueda pasarle si la policía descubre su colaboración, le encarece que se esconda en un tonel lleno de aceite. Una medida que, al final, resultará ser de doble filo. // Eficiente manejo del suspenso en un cuento tan corto.
«Las botellas y los hombres»
(Un volumen poco memorable, en mi opinión. Sin embargo, me gustaría destacar a ‘‘Las botellas y los hombres’’, ‘‘Los moribundos’’, ‘‘Dirección equivocada’’ y ‘‘De color modesto’’ por su admirable semejanza a las narraciones realistas de Antón Chéjov y Guy de Maupassant, y a ‘‘Por las azoteas’’, por la ternura de su argumento y la belleza de su escritura.)
- Las botellas y los hombres (***): tras muchos años de ausencia, el protagonista se reencuentra con su padre esperándole frente al club donde reside. Pasan un buen tiempo juntos, hasta que toca un tema que le recuerda por qué no le tenía en buena estima. // Empezó muy bien, pero acabó de manera un tanto trivial.
- Los moribundos (****): durante la guerra entre Ecuador y Perú, una familia mantiene en el sótano de su casa a dos heridos cuya nacionalidad e identidad se desconocen. Sólo el protagonista, un niño, y su padre, parecen preocuparse por ellos.
- La piel de un indio no cuesta caro (***): un hombre adopta a un niño negro como su asistente. Un día sale a jugar con los hijos del dueño de un club cercano y acaba asfixiándose con unos cables sueltos. El protagonista, dolido por su muerte, hará lo posible para que se haga justicia.
- Por las azoteas (****): durante sus vacaciones, un niño pasa sus días recorriendo las azoteas de su barrio en busca de tesoros abandonados por otros. La experiencia dará un giro radical cuando conozca y se haga amigo de un hombre mayor que le contará historias con significados que sólo entenderá cuando el retorno a clases le obligue a dejar de frecuentarlo.
- Dirección equivocada (***): un cobrador recorre los barrios pobres de Lima en busca de un hombre con una deuda descomunal a sus espaldas. Al descubrir que vive en una casa humilde y que su esposa es bella como ninguna otra, comprenderá de súbito que su trabajo no es tan justo como pensaba.
- El profesor suplente (***): un hombre talentoso pero desempleado recibe la oportunidad de trabajar como profesor suplente por una temporada. Sin embargo, sus inseguridades le jugarán una mala pasada.
- El jefe (***): aprovechando el talante festivo en el que un agasajo deja a los miembros de una empresa, un empleado procura ganarse la confianza de su jefe para pedirle un aumento de sueldo.
- Una aventura nocturna (***): un hombre con poca suerte en la vida sale a pasear una noche por un barrio pudiente de Lima. Al entrar a un solitario café, entabla conversación con la patrona y siente que por fin le ha llegado de su oportunidad de vivir una aventura amorosa.
- Vaquita echada (***): un grupo de amigos se emborracha antes de dar, sin la seriedad requerida, una noticia trágica a un doctor cercano a ellos.
- De color modesto (****): un joven artista asiste a regañadientes a una fiesta elegante en el balneario de Miraflores. Al no sentirse bien recibido por los concurrentes, decide buscarle al lado a la servidumbre, y justo entre ellos conocerá a una mujer cuya compañía le incitará a desafiar los frágiles códigos sociales de los asistentes.
«Tres historias sublevantes»
(¿Cuándo hubiera yo pensado que este libro de título poco atractivo sería, tal vez, el mejor volumen de cuentos que escribió Ribeyro, o al menos el más consistente? Porque sí: todos los cuentos aquí incluidos son una maravilla, aunque el primero lo es mucho más. Son épicos, emocionantes, trágicos, inolvidables y están muy bien escritos. Estos cuentos son Ribeyro concentrado más que nunca en la construcción de la trama, y yo no puedo sino celebrarle.)
- Al pie del acantilado (****): un padre se muda con sus dos hijos a un barranco frente al mar. Allí forman su vida y nos narra sus distintos aconteceres, tanto felices como trágicos, hasta el día en que se ve obligado a desalojar su hogar.
- El chaco (****): en medio de un clima de abusos a los campesinos y pongos de una zona rural de Perú, un joven minero se atreve a rebelarse contra un terrateniente.
- Fénix (****): seis narradores distintos cuentan su versión de la estadía de un circo en las selvas peruanas y las tragedias de cada uno de sus miembros. Entre tanto, el oso que traen consigo cae enfermo y Fénix, el hombre musculoso, se ve en la necesidad de disfrazarse como tal y simular una lucha contra su patrón para que la función continúe.
«Los cautivos»
(Un libro de cuentos ambientados por completo en Europa, por desgracia bastante olvidable. Sólo me gustaron ‘‘Bárbara’’, por la curiosa actitud de la chica que recibe este nombre, a pesar de que la actitud del protagonista me enoje; ‘‘La primera nevada’’, por su inicio humorístico y su final triste, y ‘‘Los españoles’’, por lo dramático de la situación. Quiero también mencionar algunas notables decepciones: ‘‘La piedra que gira’’, por empezar pareciendo un cuento fantástico y acabar de la manera más estúpida posible; ‘‘Ridder y el pisapapeles’’, un cuento fantástico del que había oído muy buenos comentarios, pero cuyo suceso ‘fantástico’ me decepcionó por lo brusco; ‘‘Nada que hacer, monsieur Baruch’’ y ‘‘Las cosas andan mal, Carmelo Rosa’’, por ser cuentos experimentales que me aburrieron a más no poder.)
- Te querré eternamente (***): en un viaje de Europa a Latinoamérica, el narrador se interesa por un anciano enlutado que lleva consigo el ataúd de su difunta esposa para enterrarla en Chile y él morir a su lado. Pero su promesa de amor no fue tan fuerte como se pensaba.
- Bárbara (****): durante un Congreso de la Juventud en Varsovia, un chico mantiene una relación con Bárbara, una joven polaca, con quien espera intimar lo más pronto posible. Sin embargo, la visita a escondidas que hacen a su casa no será para eso.
- La piedra que gira (**): dos hombres recorren en automóvil un desolado pueblo francés. En cierto momento el conductor toma un desvío y aprovecha para contarle al narrador el significado trágico que un fenómeno natural insólito tiene para él.
- Ridder y el pisapapeles (***): un joven y una mujer viajan a Bélgica para que el primero pueda conocer a Charles Ridder, un huraño pero talentoso escritor. La visita resulta decepcionante, pero, antes de marcharse, nuestro protagonista verá en una repisa un objeto que le hará saber que entre el escritor y él existe un vínculo oculto.
- Los cautivos (***): un hombre peruano reside por un tiempo en una pensión de Fráncfort. Allí, se hace amigo de un cuidador de pájaros de cuyo chocante pasado se enterará muy pronto.
- Nada que hacer, monsieur Baruch (***): una noche, un proletario sufre un ataque y ve su vida pasar delante de sus ojos, comprendiendo lo solitaria que ha sido.
- La estación del diablo amarillo (***): un joven de inclinaciones artísticas se ve obligado a trabajar como cargador de bultos de trenes para sobrevivir en París. El día que le corresponde usar la carretilla más agradable de todas, ‘‘el diablo amarillo’’, sufre un accidente que pondrá en riesgo su vida.
- La primera nevada (****): un joven se ve obligado a acoger en su departamento a un poeta vagabundo de costumbres cuestionables. Sin embargo, el día que decide echarlo se dará cuenta de lo injusto de su proceder.
- Los españoles (****): un pensionista traba amistad con una joven chica española que, como él, tiene el hábito de asomarse a la ventana por las noches. Esta, al poco tiempo, se enamora de un joven, pero sus complejos de clase le jugarán una mala pasada.
- Papeles pintados (***): un hombre sufre por la fijación que su acompañante prostituta tiene por los afiches de lugares distantes.
- Agua ramera (***): el protagonista va a un sanatorio a las afueras de París para visitar a un amigo poeta que dice haberse hecho pasar por loco.
- Las cosas andan mal, Carmelo Rosa (**): a través de un monólogo en segunda persona, se cuenta sobre los sueños rotos y la vida que se le escapa a un hombre que trabaja en algo que no le gusta.
«El próximo mes me nivelo»
(Otro libro aún más olvidable que los anteriores. De aquí rescato a ‘‘Una medalla para Virginia’’, una vez más por su formidable parecido a los mejores cuentos de Chéjov; ‘‘Un domingo cualquiera’’, por la riqueza de imágenes y el lenguaje sutil empleado para una anécdota que, en otras condiciones, me habría parecido insustancial; ‘‘Los jacarandás’’, por ser un cuento fantástico a la manera de Henry James que me habría gustado más si hubiera insinuado con éxito ese elemento desde el principio, y ‘‘El ropero, los viejos y la muerte’’, por la belleza del lenguaje empleado y lo cómico de las situaciones narradas. Por otro lado, me consterna la existencia de cuentos como ‘‘Noche cálida y sin viento’’ y ‘‘Sobre los modos de ganar la guerra’’. Me gustaría saber qué motivó a Ribeyro a escribirlos, porque me resultaron muy herméticos.)
- Una medalla para Virginia (****): una joven salva de ahogarse a la esposa del alcalde. Como agradecimiento, se realiza una fiesta inmensa en su honor. Sin embargo, al conversar con el mandatario, comprenderá que su acto no fue tan heroico y que las motivaciones que este tuvo para honrarla no fueron del todo honrosas.
- Un domingo cualquiera (****): un domingo, una chica de un barrio pudiente de Lima invita a otra, de un barrio popular, a dar un paseo por la playa.
- Espumante en el sótano (***): un empleado del Ministerio de Educación realiza un agasajo en honor a sus 25 años en el trabajo.
- Noche cálida y sin viento (**): un hombre entra de madrugada a un club de billar para jugar con el agua de la piscina.
- Los predicadores (***): tres narradores tratan de difamarse entre sí para caerle bien a un personaje de identidad indeterminada.
- Los jacarandás (***): un profesor universitario regresa a Ayacucho para regresar el ataúd de su fallecida esposa a Lima. Sin embargo, su creciente amistad con una maestra inglesa le hará dudar de sus recuerdos.
- Sobre los modos de ganar la guerra (***): un profesor militar realiza con sus alumnos un simulacro de una batalla.
- El próximo mes me nivelo (***): tras la paliza que un miembro de una pandilla enemiga le dio a un amigo suyo, el protagonista acepta participar en una pelea callejera para vengar su honor.
- El ropero, los viejos y la muerte (****): evocación de la infancia de Ribeyro en la que su papá se mostraba orgulloso por el espejo de un ropero que perteneció a sus ilustres antepasados. Sin embargo, la visita de un viejo amigo del padre junto con su hijo pondrá en riesgo la existencia de aquel mueble.
«Silvio en el Rosedal»
(Para mi sorpresa, este volumen fue más decente de lo que esperaba, y más largo también. Todos los cuentos tienen sus méritos, pero mis preferidos fueron ‘‘El polvo del saber’’, por el retorno a la faceta libresca y autobiográfica de Ribeyro; ‘‘Tristes querellas en la vieja quinta’’, por lo ingenioso de las situaciones narradas; ‘‘El marqués y los gavilanes’’, por lo mismo que el cuento anterior; ‘‘Silvio en El Rosedal’’, que es, a mi ver, el mejor cuento de Ribeyro y una auténtica joya del género; ‘‘El embarcadero de la esquina’’, por lo delirante de su narración, a pesar de que a veces se me hiciera medio ininteligible; ‘‘Cuando no sea más que sombra’’, una auténtica locura de cuento, donde Ribeyro es más gracioso que nunca y escribe con asombrosa elegancia; ‘‘El carrusel’’, por ser un excelente cuento experimental, y ‘‘La juventud en la otra ribera’’, otra joya del género que está a la altura de las mejores narraciones melancólicas de Julio Cortázar. Quiero mencionar también a ‘‘Terra incognita’’, cuyo inicio me atrajo pero me decepcionó al final por parecerme muy caótica.)
- Terra incognita (**): un erudito helenista, acuciado por la soledad, sale una noche a recorrer Lima. Yendo de bar en bar, da finalmente con un camionero negro que llevará a beber a su casa y le revelará aspectos ocultos de sí mismo.
- El polvo del saber (****): un joven se empeña en recuperar la vieja y nutrida biblioteca de su familia de una vieja mansión ahora ocupada por la resentida viuda de un tío suyo. La misión, por lo tanto, no será sencilla.
- Tristes querellas en la vieja quinta (****): la apacible vida de un anciano da un gran giro cuando a la habitación de al lado se muda una anciana. No tardarán en convertirse en rivales, tratando de amargarle la vida al otro de mil maneras perversas y distintas.
- Cosas de machos (***): un teniente rehúsa preparar unos tragos para su capitán. A modo de venganza, este le pone a caminar todos los días por el desierto peruano con un escuadrón, lo que acabará perjudicando su salud y motivándole a retarle a una pelea.
- Almuerzo en el club (***): un sobrino y su tío visitan a un par de familiares a un club refinado. La pasan bien, a excepción de un momento que quebrará emocionalmente a uno de ellos.
- Alienación (***): un joven zambo, deprimido por el rechazo de una chica blanca de Lima, hará todo lo posible para convertirse en un gringo.
- La señorita Fabiola (***): una narración que evoca las vicisitudes de una maestra de escuela poco agraciada.
- El marqués y los gavilanes (****): un miembro de una familia aristocrática limeña caída en desgracia le declara la guerra a un clan familiar que cada vez cobra más importancia en la política nacional. // Muy graciosa narración con un final de corte ligeramente fantástico. Lo único malo es que se me hizo muy larga por momentos.
- Demetrio (***): un hombre se asombra al descubrir, en el diario de un amigo escritor fallecido, múltiples entradas donde detalla sucesos que realizó años después de su muerte.
- Silvio en El Rosedal (****): tras la muerte de su padre, un joven de ascendencia italiana hereda una mansión campesina a la salida del pueblo de Tarma. Cae fascinado nada más verla, y su vida queda atada definitivamente a ella cuando descubre un mensaje entre los arbustos de rosas que parece guardar la clave de su dicha. No será hasta que lleguen de Italia una prima suya con su hija cuando dicho mensaje cobrará sentido.
- Sobre las olas (***): un niño y su joven tío viajan a un pueblo costero acompañando a una anciana para que se recupere. Mientras esta sufre un ataque, ambos jóvenes salen a la playa y son testigos de un acontecimiento angustioso: un bañista corre el riesgo de ahogarse.
- El embarcadero de la esquina (***): un hombre de dudoso estado mental abandona la finca en la que vive recluido para llegar a un restaurante en Lima. Al mismo tiempo, un grupo de viejos compañeros de colegio se reúne para rememorar sus andanzas de juventud.
- Cuando no sea más que sombra (****): tres amigos peruanos residentes en una casa a las afueras de París pasan unas noches caóticas después de la muerte de la anciana dueña de casa.
- El carrusel (****): un joven se encuentra en un bar de Fráncfort con un anciano que le cuenta una historia interminable.
- La juventud en la otra ribera (****): un doctor peruano viaja a París con motivo de una conferencia. Sin embargo, conocerá a una joven local que revivirá en él sus sueños juveniles en torno a la Ciudad Luz.
«Solo para fumadores»
(Uno de los libros más queridos de Ribeyro, y no es para menos, pues el cuento que lo titula es de los mejores que logró escribir, y fue mi preferido antes de leer ‘‘Silvio en El Rosedal’’; es de los mejores textos sobre la adicción al tabaco que he leído en mi vida, y su estilo narrativo es deslumbrante. Los demás, aunque muy buenos, no llegan al mismo nivel. Sin embargo, destaco a ‘‘Conversación en el parque’’ por lo cómico de su premisa; ‘‘Nuit caprense cirius illuminata’’, por recordarme a los cuentos fantásticos de Robert Aickman, y ‘‘La casa en la playa’’, una vez más por lo gracioso que es.)
- Solo para fumadores (****): el narrador nos cuenta cómo la afición al cigarrillo ha dominado una buena parte de su vida, brindándole momentos memorables y otros francamente aterradores.
- Ausente por tiempo indefinido (***): abrumado por el sentimiento de estar malogrando su vida, un escritor se refugia de sus amigos de juerga en un hotel abandonado a las afueras de Lima para escribir su novela. Y lo consigue, pero a un alto precio.
- Té literario (***): un grupo de viejos amigos esperan la llegada de un reputado escritor a la casa de la anfitriona. Mientras tanto, cada uno presenta su interpretación personal de la obra de dicho autor.
- La solución (***): un escritor les expone a sus amigos las distintas soluciones para la problemática de su próximo cuento.
- Escena de caza (***): dos hombres y dos niños salen una tarde a cazar palomas, pero estas brillan por su ausencia. De pronto, al llegar a un dormidero, la situación mejora, pero gracias a una ayuda inesperada.
- Conversación en el parque (****): dos viejos amigos del colegio se reúnen a conversar en un parque de Miraflores. Entre todo lo que hablan, hay un tema que destaca: ¿Por qué a uno de ellos le dicen "diablito"?
- Nuit caprense cirius illuminata (****): un hombre casado pasa unas vacaciones solitarias en un apartamento arrendado en la isla de Capri. Un día, de pronto, distingue y busca entre la multitud a una muy importante mujer de su pasado con la que tiene asuntos pendientes.
- La casa en la playa (***): dos amigos se empeñan en recorrer la costa peruana para cumplir un viejo sueño: construir una casa en la playa donde pasar el resto de sus vidas. Sin embargo, gran cantidad de sucesos terribles y cómicos les impedirán llevarlo a cabo.
«Relatos santacrucinos»
(El último volumen de cuentos que Ribeyro publicó en vida, conformado, por completo, por cuentos autobiográficos. Todos son muy divertidos, pero ‘‘Los otros’’, quizá, es el de mayor potencia.)
- Mayo 1940 (***): crónica literaria de un terremoto que asoló la ciudad de Lima en mayo del año 1940.
- Cacos y canes (***): ante la frecuente oleada de robos en el balneario de Miraflores, el padre del narrador da pie a su ingenio para hallar una forma eficaz de alejarlos.
- Las tres gracias (***): a Miraflores llegan, supuestamente desde la provincia de Loreto, tres bellas hermanas de las que muy pronto se empieza a decir que son trabajadoras sexuales. // Una evocación con momentos muy graciosos.
- El señor Campana y su hija Perlita (***): el narrador de este cuento descubre que los dos comediantes itinerantes que cada año visitan su colegio no son tan inocentes como parecían.
- El sargento Canchuca (***): obsesionado con la salud de su familia, el padre del narrador contrata a un doctor militar para que inyecte a su familia durante la temporada invernal. A pesar de su admirable trabajo, los niños lo convertirán en fuente de burlas.
- Mariposas y cornetas (***): al barrio de Miraflores llega una chica tan simpática que todo los chicos del barrio harán lo posible por caerle en gracia.
- Atiguibas (***): un hombre grita una palabra de significado desconocido en todos de partido de fútbol realizados en un viejo estadio de Lima. Años después, el narrador se topará con el sujeto para determinar, al fin, qué quería decir con eso.
- La música, el maestro Berenson y un servidor (***): el narrador se hace amigo de un joven melómano que lo introduce al mundo de los conciertos de orquesta. Su asistencia al realizado por el maestro Hanns Marius Berenson le traerá tanto alegrías como decepciones.
- Tía Clementina (***): la vida de la tía solterona del narrador da un giro drástico cuando asciende de posición en su trabajo y entabla una dichosa y extensa relación amorosa con su jefe. Sin embargo, la dicha se le acabará de la manera más inesperada.
- Los otros (****): una hermosa historia donde el narrador recuerda a cuatro conocidos de su infancia que murieron de jóvenes y de formas injustas.
«Relatos rescatados»
(Un conjunto de cuentos que, por razones que desconozco, Ribeyro decidió no incluir en sus libros. Sorprende la predominancia de las historias fantásticas, aunque estas no llegan al nivel de las que sí aparecieron en los distintos volúmenes. Mención especial requieren ‘‘La encrucijada’’, una muy interesante fábula, y ‘‘Los huaqueros’’, un texto realista que sólo apareció en la edición francesa de «Los gallinazos sin plumas»).
- La vida gris (***): crónica de la mediocre e insustancial vida de un hombre.
- La huella (***): un hombre encuentra en una calle un rastro de sangre. Seguirlo lo llevará a un sitio ligado a sí mismo.
- El cuarto sin numerar (***): un muchacho se encuentra fascinado por un edificio viejo cuya apariencia le resulta familiar. Una tarde se anima a ingresar a él y vive una serie de sucesos que pondrán en duda su realidad.
- La careta (***): ante la falta de una máscara para asistir a un baile de antifaces, un joven barniza su rostro para simular que lleva uno puesto. El problema llegará cuando se percate de que ya no puede cambiar de expresión.
- La encrucijada (****): un hombre llega a una encrucijada a mitad del camino rumbo a su ciudad soñada. Al no saber por dónde ir, se ve obligado a instalarse en un campamento donde viven sujetos que nunca lograron hallar el camino a su ciudad. Tras muchas cavilaciones, se va por la izquierda y vive distintos sucesos aterradores antes de llegar a lo que parece ser su ciudad prometida. Una fábula en verdad interesante.
- El caudillo (***): un bus queda varado en medio de una carretera y ninguno de sus ocupantes se anima a empujarlo. Es entonces que obligan a un muchacho fornido para que lo realice. Por desgracia, la cosa no acabará bien para él.
- Los huaqueros (****): dos hombres salen una noche a la huaca Juliana, en Lima, para conseguir algún objeto de valor. Junto a otros dos huaqueros y dos policías, encontrarán algo, sí, pero de naturaleza muy distinta a la que esperaban.
Calificación final: 3 de 5 estrellas
Editorial Alfaguara (2024)
Colección: Cuentos completos
984 páginas
Comprar este libro en Buscalibre: https://www.buscalibre.com.co/libro-cuentos-reunidos/9788420461410/p/62206149?afiliado=9b0c23bb96044dfcb9eb
Comentarios
Publicar un comentario